Lo que parecía una consagración histórica terminó en escándalo. Senegal, que había ganado la final de la Copa Africana de Naciones, dejó de ser campeón semanas después, luego de que la Confederación Africana de Fútbol resolviera quitarle el título y otorgárselo a Marruecos por una decisión administrativa.

El organismo anunció que la Junta de Apelación aplicó los artículos 82 y 84 del reglamento y determinó que Senegal incurrió en conductas que derivaron en la pérdida del partido. De esta manera, se le dio la victoria por 3-0 a Marruecos, que pasó a ser el campeón oficial del torneo.

El fallo no estuvo exento de contradicciones, ya que incluso Marruecos recibió sanciones económicas por incidentes durante la final, como el uso de láseres, el comportamiento de alcanzapelotas y situaciones vinculadas al VAR. Además, el jugador Ismaël Saibari fue suspendido por mala conducta.

La final ya había estado marcada por la polémica. En el cierre del partido, Senegal abandonó momentáneamente el campo tras un penal sancionado para Marruecos en el minuto 98, en una jugada que se sumó a un gol previamente anulado. Luego, el partido continuó, se fue al alargue y allí Senegal logró imponerse por 1-0.

Un título que se resolvió fuera de la cancha

Lo que se había definido en el campo terminó resolviéndose en los escritorios. Senegal festejó en su momento lo que era su segundo título en la competencia, pero la decisión posterior cambió la historia. El caso deja una marca polémica en el fútbol africano y reabre el debate sobre hasta dónde pueden modificar los fallos administrativos lo que sucede dentro de la cancha.